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¿Ver porno nos hace más estúpidos?

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Ver porno no es un crimen. De hecho, muchos sexólogos estiman que ver porno en pareja es incluso saludable. El problema surge cuando esta tendencia hace imposible la excitación sexual por otras vías y, lo que es más grave aún, una sobredosis de porno nos convierte en sujetos pasivos, indolentes y, sí, bobalicones.

Y es que, ahora, los expertos parece que han encontrado una relación clara entre el consumo excesivo de pornografía y un menor desarrollo cerebral. Un estudio que se acaba de publicar en la web de la revista de la Asociación Médica de los EEUU así lo prueba. Y es que las personas que ven porno de manera más habitual, ven cómo se reduce su actividad cerebral y la materia gris de su cerebro.

El análisis ha sido desarrollado por los doctores Simone Kühn y Jürgen Gallinat. El objetivo era estudiar la relación entre porno e inteligencia, ya que, en palabras de los propios investigadores, “desde que la pornografía apareciera en Internet, su accesibilidad y anonimato se ha incrementado, atrayendo a millones de usuarios”. Basados en la idea de que el consumo de pornografía “tiene grandes similaridades con ciertos comportamientos adictivos”, los investigadores determinaron las posibilidades de que ver porno y consumir pornografía de manera habitual pudiera provocar alteraciones en la red frontoestriatal

Este estudio, llevado a cabo en el Instituto Max Planck para el desarrollo humano de Berlín, se hizo con 64 hombres con una tendencia a consumir pornografía de manera habitual. Los investigadores han determinado que existe una relación negativa entre horas de porno consumidas y el volumen de materia gris. Asimismo, a más horas dedicadas al visionado de películas X, las conexiones neuronales entre el cuerpo estriado del cerebro y la corteza cerebral (zona donde se desarrolla la toma de decisiones o actividades motivadoras). Del mismo modo, el estudio parece demostrar cambios en la plasticidad neuronal que vienen dados por una sobreestimulación del sistema de recompensa. El resultado es que el usuario desarrolla lo que se define como “cerebro de porno”, con lo que se alude que la situación se debe al propio consumo de este material pornográfico y no se encuentra en la naturaleza de la persona que lo hace.

Este consumo excesivo llevaría a una pasividad y tendencia a la inactividad del sujeto. Como en todo, en el equilibrio está la clave. Un consumo moderado de pornografía puede ser hasta bueno para el individuo y la pareja. Aunque nosotros en Sexynauta creemos que, parafraseando a Tami Terrell y Marvin Gaye, ain´t nothing like the real thing.

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