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La melodía del sexo

la melodia del sexo

A la hora de practicar el sexo, la fase previa, el juego y los preliminares son esenciales para alcanzar ese punto ideal de excitación que hace la relación más placentera. Pese a que mucha gente prefiere concentrarse en lo que ‘tiene entre manos’ los estudios muestran que hay muchos factores exógenos que pueden ayudarnos a la hora de disfrutar mucho más. Por ejemplo, escuchar música al tener sexo ayuda a potenciar la sensación de placer y excitación, ya que activa resortes en nuestro cerebro muy parecidos a los que el propio sexo pone en marcha.

Base científica

Un estudio realizado en la Universidad de Pavia destacaba que el ritmo del corazón, el flujo sanguíneo o la respiración aumentan cuando las personas que están a punto de comenzar a tener una relación sexual escuchas canciones rápidas. Y es que escuchar música al tener sexo es una práctica no tan poco común.

De acuerdo con el informe ‘Science Behind the Song’, encargado por la popular aplicación y servicio de música digital Spotify a expertos de la Universidad de Londres, cuatro de cada diez personas admiten que escuchar ciertos tipos de música ayuda más al proceso de excitación que el tacto. Este informe fue realizado en base a entrevistas con unas 2.000 personas (hombres y mujeres) de entre 18 y 91 años de edad. Y es que se considera que la música ayuda a activar las mismas zonas del cerebro que provocan placer que la comida o el sexo.

Diferentes ejemplos

De acuerdo con los datos extraídos de ‘Science Behind the Song’, los temas o discos más elegidos por los encuestados para ambientar una noche de sexo son la banda sonora de la película ‘Dirty Dancing’, el conocido tema de Marvin Gaye ‘Sexual Healing’, ‘Take my Breath away’, obra de Berlin y popularizado por el filme ‘Top Gun’, cualquier canción del sensual crooner soul Barry White y, curiosamente, el cadencioso y progresivo Bolero de Ravel.  Como vemos, música y sexo no son realidades que vayan, en absoluto, por caminos paralelos.

De hecho, fue el propio Charles Darwin el que, en su día, explicó la íntima (nunca mejor dicho) relación entre práctica sexual y música al determinar que el objetivo del ritmo, de las notas musicales y su desarrollo por parte del hombre desde hace más de 400.000 años era hacer que los improvisados ‘trovadores’ parecieran más atractivos a las féminas. “Cautivar al sexo opuesto”, en definitiva.

 

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