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¿Existe el punto G?

punto g

Se han vertido ríos de tinta acerca del punto G, una especie de botón mágico que logra provocar el máximo placer a las mujeres. Este supuesto hallazgo lo hizo el ginecólogo Ernst Gräfenberg en la década de los 40 (la inicial del apellido del médico le da nombre), pero no fue hasta 1982, a raíz de una publicación sobre sexualidad, cuando este concepto fue conocido por el gran público. Y, desde entonces, los especialistas han debatido ampliamente sobre si es real o no. Según aquellos que defienden su existencia, se trata de un grupo de nervios que están conectados con la columna vertebral, lo que explicaría su elevada sensibilidad.

Pero encontrar este punto de placer no es una tarea sencilla. Presuntamente, el punto G se sitúa en la pared frontal de la vagina, a entre 3 y 6 centímetros de la abertura. Debido a su localización, es difícil que las mujeres hallen esa parte de su cuerpo que tantos misterios encierra. Así, es necesaria la intervención de su pareja para descubrirlo, una actividad que puede resultar muy placentera, independientemente del resultado de la búsqueda.

La zona CUV

Los defensores del punto G aseguran que una correcta estimulación puede desatar orgasmos épicos en las mujeres. Es recomendable detenerse antes en el clítoris (http://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%ADtoris) para conseguir la lubricación adecuada y que así resulte más sencillo estimular la polémica protuberancia. No obstante, en los últimos años se han llevado a cabo diversos estudios que niegan la existencia del punto G. Una de las más recientes es la que realizaron varios investigadores de la Universidad Tor Vergata (Roma), donde se acuña un nuevo término: la zona CUV.

Así se conoce al área comprendida por el clítoris, la uretra y la vagina. Los autores de la investigación consideran que la estimulación de esta parte de la anatomía femenina mediante la penetración es lo que provoca la respuesta orgásmica. La zona CUV, que se ha localizado mediante avanzados sistemas de imagen durante el acto sexual, destierra la teoría del punto G como epicentro del placer sexual de la mujer.

Además, observaron que en este espacio existen una serie de marcadores químicos relacionados con las sustancias que inducen a la excitación. En cualquier caso, exista o no el punto G, está claro que lo importante es disfrutar de las sensaciones que se generan con la adecuada estimulación del cuerpo, bien sea en pareja o en soledad.

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