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Efectos del alcohol en la vida sexual

efectos del alcohol en la vida sexual

Muchas personas, en situaciones sociales, recurren al alcohol como manera de desinhibirse y lograr entablar conversaciones o establecer relaciones algo que, sin el efecto euforizante de la bebida, les resultaría más complejo. Existe la errónea creencia de que, precisamente por esa acción liberadora, el alcohol mejora la experiencia sexual cuando, en realidad, sucede algo radicalmente opuesto.

Efecto depresor

En efecto, cierto grado de intoxicación etílica puede tener un efecto euforizante que ayuda a la persona a liberarse de tabúes y miedos a la hora de tener sexo con una persona, especialmente si ésta es un/una desconocido/a. Sin embargo, no olvidemos que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central, por lo que afecta a la circulación de la sangre y a la coordinación  muscular, dificultando tanto la erección como la sensibilidad vaginal y la excitación femenina y, en definitiva, alejando la posibilidad de experimentar un orgasmo pleno y satisfactorio.

Problemas para eyacular

Como comentábamos anteriormente, el alcohol tiene efecto depresor sobre el sistema nervioso; esto conduce a una menor sensibilidad en los órganos sexuales. Muchas personas, especialmente hombres, consideran que si este efecto conduce a una mayor duración del acto sexual pues, ¡bienvenido sea! Lo cierto es que de nada sirve aguantar mucho tiempo practicando sexo si el resultado va a ser un orgasmo prácticamente inapreciable o, directamente, una imposibilidad de eyacular.

En efecto, como es bien sabido, el alcohol provoca que nuestro cuerpo pierda sus niveles normales de hidratación. Esta progresiva deshidratación del alcohol hace que el flujo de sangre hacia los órganos sexuales sea menor, tanto en el caso de ellos como en el caso de ellas.

Peor comunicación

Precisamente, una de las claves del sexo está en la comunicación. No sólo hay que saber expresar a nuestra pareja qué nos gusta, qué deseamos hacer (o que nos hagan) sino, también, excitarnos mediante el verbo, como podemos ver en esta entrada de Sexynauta. El alcohol hace que nuestra elocuencia se reduzca enormemente. Además, nos impide estar atentos a las sutiles señales que nuestro compañero/a nos envía con sus jadeos o movimientos. Así, los preliminares se convierten en una torpe sucesión de choques y tropezones que no conducen a nada.

No estamos diciendo que un poco de alcohol, con moderación, sea el demonio. Sin embargo, el abuso de la bebida puede repercutir en el nivel de satisfacción que la persona obtiene de la práctica sexual. Como en todo, en la justa medida, la moderación y el equilibrio está la clave.

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