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¿Conoces el ‘dogging’?

dogging

Las preferencias sexuales son todo un mundo. Y es que a cada cual le gustan una prácticas determinadas, por muy raras y extravagantes que pueden parecerles a otros. Mientras que hay personas que son felices practicando sexo con la misma pareja, otras optan por los encuentros casuales. Dentro de este último apartado se encuentra el dogging. ¿En qué consiste? Este término anglosajón hace referencia a los encuentros íntimos que mantienen desconocidos en sitios públicos. Los parques y los aparcamientos son unos de los lugares preferidos por los amantes de esta modalidad sexual.

Lo habitual es que se organicen quedadas en puntos estratégicos para practicar el dogging. No obstante, cuando esos espacios ya se han asentado como ubicaciones para mantener relaciones sexuales con extraños no es necesario realizar convocatorias a través de foros y páginas web. Los interesados en el dogging simplemente se acercan hasta allí y disfrutan del sexo furtivo.

Sexo con testigos

Es muy frecuente que en los lugares en los que se practica dogging haya mirones. Personas que disfrutan observando cómo mantienen relaciones sexuales los demás. Según la creencia popular, se denomina así porque muchos voyeaurs (conoce más sobre este comportamiento aquí) utilizaban el pretexto de salir a pasear al perro (dog, en inglés) para acudir a los espacios de dogging. Los amantes de esta opción sexual señalan que la emoción que les producen estos encuentros es lo que más les atrae.

Nunca se sabe quién va a ser la pareja ese día, lo que añade una gustosa incertidumbre. Además, se añade el hecho de practicar sexo en lugares públicos, lo que supone un estímulo extra por el riesgo de ser descubiertos. Aunque una de las características del dogging es tener relaciones en sitios no restringidos, lo cierto es que los aficionados a esta modalidad suelen preferir aquellos que están más apartados. De esta forma, no hay interrupciones por parte de personas que no participan en el encuentro.

El coche suele ser el escenario habitual de los actos de dogging. Existen una serie de reglas no escritas a la hora de realizar esta actividad. Por ejemplo, las parejas casuales pueden consensuar hasta qué punto dejan a los mirones contemplar la práctica sexual. Las luces intermitentes sirven para avisar de que en ese coche se están manteniendo relaciones. Si se deja encendida la luz del interior, se entiende que la pareja permite a los mirones observar la escena. En el caso de que las puertas y las ventanas del vehículo estén abiertas, es una clara invitación a participar. En definitiva, el dogging es una opción más dentro del amplio abanico de preferencias sexuales. ¿Te animarías a probarlo?

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