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Claves para conocer el preservativo femenino

preservativo femenino

La amplísima mayoría de la población conoce los preservativos masculinos. De hecho, es el método anticonceptivo más utilizado en España. Según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual, el 92,2% de los hombres y el 85% de las mujeres que mantienen relaciones usan condones para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual y para evitar embarazos no deseados. Porcentajes que bajan estrepitosamente hasta el 0,8% y el 1,7%, respectivamente, en el caso de los preservativos femeninos.

Y es que este sistema de barrera es aún muy desconocido entre la ciudadanía española, a pesar de que se encuentra en el mercado desde 1993. No obstante, no es fácil acceder a él, puesto que muchas farmacias ni siquiera lo tienen en sus estantes. ¿En qué consiste? El preservativo femenino es una funda de plástico de extremada delgadez, pero muy resistente, según la Sociedad Española de Contracepción (SEC).

Este material, que se denomina poliuretano, está lubricado con un producto a base de silicona, pero sin espermicida. Este condón tiene unos 17 centímetros de largo y está formado por una boca flexible y dos aros, que permiten que su introducción y extracción en la vagina sean más sencillas. El interior sirve para asegurar su colocación en el cuerpo de la mujer, mientras que el exterior cubre los labios.

Alto grado de eficacia

La eficacia del preservativo femenino se sitúa entre el 79% y el 95%. Esta funda recubre las paredes vaginales y la vulva, por lo que es muy efectivo para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, como el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el herpes simple. Una de las principales críticas que recibe el preservativo para mujeres es su tamaño. Y es que los usuarios suelen considerarlo poco estético y aparatoso.

Es importante que la boca del condón esté bien lubricada, de forma que el anillo exterior no se introduzca dentro de la vagina. Una vez que el acto sexual haya finalizado, hay que dar media vuelta al aro externo para impedir que el semen se disemine. No es un método anticonceptivo reutilizable y, por supuesto, no debe utilizarse a la vez que el preservativo masculino.

Entre sus ventajas, destaca que no implica pérdida de sensibilidad, ya que el poliuretano transmite más calor que el látex. Y, además, no hay efectos hormonales. En el extremo contrario, el condón femenino provoca la interrupción de la relación si no se coloca previamente. Otro punto negativo es que puede romperse o deslizarse, puesto que este material se dobla fácilmente. Ya sea uno u otro tipo, lo fundamental es utilizar métodos de barrera para mantener una adecuada salud sexual.

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